Por la unidad del pueblo y de las fuerzas sociales y políticas chavistas

Publicado: 30 de marzo de 2013 en Material, Noticias

Más de ochenta organizaciones de Base del Poder Popular se reunieron, el 23 de marzo en la Sala 1 del Parque Central, para  realizar un pronunciamiento por la unidad del chavismo y en apoyo a la candidatura presidencial de Nicolás Maduro. Las Organizaciones de Bases de 15 estados, presentes en el acto, conformaron la instancia coordinadora “Consejos Revolucionarios por la Patria Socialista”.  Reafirmaron su vocación unitaria y su apego al legado de Chávez, a la idea de Chávez.

En la declaración sostienen que: “La unidad ha sido clave para la victoria, la unidad legítima y potencia la Revolución Bolivariana, decide la posibilidad cierta de la ruptura radical con la lógica del capital y es clave para posicionar una mayoría nacional que sea socialista y patriótica, incuestionable e imbatible. Es necesario que política, social y electoralmente construyamos una mayoría nacional que derrote, para siempre, a la oligarquía apátrida, lacaya y neofascista”.

Los voceros de los Consejos Revolucionarios centraron sus intervenciones en el legado de Chávez, en la lucha por lo que nos falta por hacer y el desarrollo del Programa de la Patria.

Por la unidad del pueblo y de las fuerzas sociales y políticas chavistas.

“Avanzar, ciertamente, es presentarse, mostrarse, y así identificarse y nombrarse”

I  No hay lugar, en el chavismo, para visiones estrechas y el divisionismo

Está en juego la capacidad de la nación, de la sociedad venezolana, de reconfigurarse con la envestidura y contenido de un nuevo sentido: se pulsan las posibilidades y potencialidades de otra y nueva patria, de la Patria Socialista.

La unidad ha sido clave para la victoria, la unidad legítima y potencia la Revolución Bolivariana, decide la posibilidad cierta de la ruptura radical con la lógica del capital y es clave para posicionar una mayoría nacional que sea socialista y patriótica, incuestionable e imbatible. Es necesario que política, social y electoralmente construyamos una mayoría nacional que derrote, para siempre, a la oligarquía apátrida, lacaya y neofascista.

La unidad del pueblo venezolano y del pueblo chavista es un compromiso con la patria y la herencia política del Presidente Comandante. Desde el ejercicio de la voluntad del pueblo, Chávez encarna el liderazgo y la unidad de la patria.

Desde hace casi más de dos décadas vivimos un tiempo cargado de conflictividad y no hay que lamentarse por ello. Estamos en presencia de fuertes efectos políticos, ideológicos, sociales, económicos y militares. De ese dato propio de las sociedades que buscan, incesantemente, la eficacia de los principios de igualdad, libertad, justicia y democracia: con la finalidad de reestructurarse, transformar los vínculos sociales y revolucionar el modo de vida capitalista y darle un nuevo sentido a la puesta en común de la vida.

Está en juego la potencia y el alcance de la Revolución Bolivariana. Chávez ha sido preciso y terminante al respecto: “La cuestión no es lo que hemos hecho, la defensa de lo que hemos logrado, sino lo que nos falta por hacer”. Y así asegurar, de una vez por todas, el punto de no retorno de la Revolución Bolivariana.

En condiciones novedosas e inéditas, la idea socialista, la idea de la sociedad de los iguales y los bienes comunes, debe asumir la precipitación de una serie de acontecimientos y desafíos. La crisis del capitalismo tardío exige de la recreación política del socialismo. Y el Comandante Presidente, “la idea de Chávez” es una propuesta significativa y radical, para avanzar en la construcción de un pensamiento político emancipado y luchador.

El discurso de la Patria Socialista y la política neoliberal, elitista y conservador de la oligarquía, son dos discursos políticos absolutamente extraños, sin medida común, sin norma o criterios que aseguren mediaciones o relaciones consensuales. Y en este caso, no se trata, simplemente, de las contradicciones entre dos argumentaciones sobre los lazos sociales y la naturaleza de la sociedad venezolana: sino de la confrontación, del radical desacuerdo, de la querella absoluta. Y es ineludible la delimitación de la esquina específica, de la política que establece el lugar propio.

Entonces, hay que transformar la lógica del capital y el modo de vida capitalista, hacer manifiesto el acto de la revolución de la vida cotidiana. Hay que asumir lo extraordinario, el acto del acontecer de la revolución. Desde la izquierda, desde la unidad del pueblo, toca dar un paso adelante. A la izquierda radical, a las organizaciones de base del poder popular, a todo el chavismo, le está prohibido equivocarse en la definición de los verdaderos enemigos del pueblo, así como de no asumir con firmeza la organización y movilización política del pueblo.

La transformación del modo de vida capitalista y el acto revolucionario significa hacerse cargo del desacuerdo político con la oligarquía y la derecha, en sus precisas dimensiones y sostener que tal desencuentro plantea, al chavismo, el problema ineludible de avanzar en la construcción de la unidad del pueblo venezolano y consolidar la independencia de la patria.

El programa de Gobierno de la Patria, política que es el alcance de una rigurosa consulta y participación democrática, que Chávez nos lega, para avanzar “en lo que nos falta por hacer”, orienta un nuevo ciclo de la Revolución Bolivariana, “un golpe de timón” que afirma la idea del socialismo anclado en el poder del pueblo. Quizás acontezca, como siempre, la mejor estrategia surge y es posible después de pasos decisivos. ”In extremis”, el Programa de la Patria, la mejor estrategia política del chavismo, nos exige que la unidad del pueblo y el chavismo tiene que reafirmarse.

II Con Nicolás Maduro, la Dirección Política de la Revolución Bolivariana y el Programa de la Patria.

Nicolás es el candidato presidencial del chavismo en una contienda política y electoral que decide todo o casi todo. Y en ese tope, nos movilizamos para asegurar nuestra más amplia y firme participación: todos los colectivos, las mujeres y hombres que participamos en los “Consejos Revolucionarios por la Patria Socialista”, ya asumimos congregar y orientar nuestra voluntad política, desde nuestros lugares de vida y participación política, para contribuir y hacer viable, el 14 de abril, el triunfo político electoral del chavismo.

¡Nicolás, cuenta con nosotros, con este colectivo integrado por viejos y nuevos combatientes por el socialismo y el poder del pueblo, por la sociedad de la igualdad, la democracia del pueblo y los bienes comunes!

La herencia del Presidente Chávez significa la herencia de una dirección política, de un líder y de un programa de gobierno. Para nosotros ese legado no está en discusión, no es objeto de polémica. No va con nuestras convicciones políticas y revolucionarias el sectarismo, el pragmatismo y el oportunismo. Nosotros recorremos un camino que afirma una posición política solidariamente unitaria y democrática y somos resueltamente consecuentes con esa práctica política y social.

Militamos en el campo del chavismo y de las organizaciones de base del poder popular: participamos en colectivos de formación política y de comunicación alternativa, promovemos iniciativas socio productivas y ambientales, nos movilizamos para la contraloría y la inteligencia social, somos parte de las milicias populares y del ejército de reserva, un contingente de nuestra fuerza social es militantemente activa en los centros universitarios de la nación, activamos fuertemente en las jornadas electorales para asegurar la derrota de la oligarquía y la derecha y realizamos un importante esfuerzo para recuperar, reagrupar y articular las fuerzas dispersas o confundidas por los enemigos del pueblo o por nuestros errores. Hemos echado raíces en los Consejos Comunales y en las Comunas. Producto de ese esfuerzo es el bloque de Coordinación social y política que hoy se presenta como “Consejos Revolucionarios por la Patria Socialista”.

Y en ese proceso, en esa experiencia militante y de vida, afirmamos una vocación política de unidad: muchas veces hemos proclamado y hoy ratificamos que no somos competencia o rivales del PSUV, ni de las organizaciones políticas de izquierda. Tampoco somos una tendencia política chavista o interna del chavismo: nos definimos como un activismo político-social que forma parte de una comunidad política que se reconoce como chavista, activismo que está empeñado en participar en el proceso de consolidar la Revolución Bolivariana y en la construcción de la Patria Socialista. Somos una fuerza política, enraizada en el movimiento popular que asume el principio que el socialismo es poder del pueblo.

Sabemos de la importancia y trascendencia estratégica de la unidad del pueblo y del chavismo

También nos definimos por un perfil crítico y radicalmente democrático. Los chavistas tenemos el desafío de asumir ese legado del Comandante Presidente: avanzar en el proceso de la democratización de la sociedad venezolana y la construcción del poder popular. La democracia que organiza y moviliza al pueblo es requisito insoslayable para impedir el avance de la derecha y consolidar la unidad del pueblo y los chavistas. El chavismo es diverso, por eso es que la unidad es una estrategia de primer orden y una preocupación central de Chávez:

Varios problemas de orden político (la cuestión democrática, la gestión de gobierno y la burocracia, así como la corrupción) dan lugar a determinadas contradicciones en el seno del chavismo. Contradicciones que asumimos como desencuentros en el seno del pueblo y que de ninguna manera pueden tener como alcance el error imperdonable de no saber precisar con certeza el campo del enemigo, del enemigo del pueblo. Las críticas, necesarias e imprescindibles, deben tener una estrategia de presentación y la pedagogía política que afirme la unidad. Nosotros rechazamos cualquier política, desde la izquierda, que fraccione las fuerzas de la revolución y que no tenga el compromiso ético político de la participación activa o que se asuma desde la posición de crítica permanente, irónica y descalificadora. También recusamos esa idea de que hay quienes son más chavistas que otros y que a partir de ser más chavistas, se niegue la crítica y no se afirme el compromiso de Chávez de no reprimir las críticas. El universo chavista está obligado a deslastrarse del autoritarismo y el elitismo de las formaciones políticas, tanto de izquierda como de derecha. El universo chavista está obligado con la demanda del Comandante Presidente de la autocrítica, demanda que considera esencial, consustancial del “golpe de timón”: “La autocrítica es para rectificar, no para seguir haciéndola en el vacío, o lanzándola como al vacío”

El programa de gobierno del Presidente Chávez, que es el programa del pueblo chavista y de Nicolás Maduro como seguro presidente de la nación venezolana, ha generado esperanzas y establecido un horizonte, democrático y de unidad del pueblo. Es un Programa para que la Revolución Bolivariana sea, cada día, más ella, más verdadera, más auténtica. Y eso logro, ese avance revolucionario, depende de la potencia y fuerza política que el chavismo desplegué y desencadene. El Programa de la Patria es una propuesta que tiene por alcance el socialismo, esto es la superación de la lógica del capital y el modo de vida capitalista. Superación que es posible si avanzamos en la conformación del Estado Comunal. Si avanzamos teniendo como eje las Comunas que es “parte del alma” de la Revolución Bolivariana.

III La unidad y el legado de Chávez: logros estratégicos

El legado de Chávez podemos asumirlo como la idea de Chávez. Idea que denota la postulación y el desarrollo de una política radical en tiempos de: crisis estructural y terminal del capital global, de la contraofensiva política, ideológica, económica y militar de la elite imperial, de la contestación política y social de los pueblos del mundo contra la lógica del capital y de la reinvención de la idea de la sociedad de los iguales y los bienes comunes. Política radical que puede ser percibida, leída en su obra de gobierno. No se trata solamente de lo dicho en alocuciones, entrevistas, ruedas de prensas y reuniones de Consejos de Ministros. Todos sabemos que faltó tiempo. En un momento decisivo nos dijo “Necesito más tiempo”. No obstante, hubo tiempo para dejar sentado, de manera firme, de que se trata:

1.- Fortalecimiento del poder popular, del poder del pueblo: Chávez inicia un proceso de politización del pueblo, que ha influido en millones de venezolanos, los cuales se han ido pronunciando por el socialismo. En pocos años el pueblo venezolano se transformó en un pueblo organizado y movilizado políticamente. Chávez se encargó de poner sobre la mesa el socialismo, en base al principio del poder del pueblo, como propuesta y como proyecto y este ha vuelto a ser un proyecto catalizador, en todo el mundo de las luchas anticapitalistas y esperanzador para dotar de nuevos sentidos al mundo y la humanidad amenaza y en peligro por el trabajo precario, el paro y el desempleo de por vida, la crisis ambiental, el control absoluto de la vida por las fuerzas capitalistas y por el totalitarismo y la contrademocracia..

2.- Democratización de la sociedad venezolana y ruptura con la democracia representativa

Para el Comandante Presidente, un gobierno democrático, el ejercicio democrático del gobierno es un compromiso con el pueblo, los pobres, los trabajadores y trabajadoras. Y las instituciones estatales deben asumir ese compromiso.

El Estado, el poder del Estado están obligados a cumplir con el mandato del pueblo, con la voluntad del pueblo: hay que mandar obedeciendo al pueblo. En todo momento, Chávez rechaza, recusa la dominación partidistas y del poder del Estado, en el sentido que para él lo decisivo y radical es la invención y desarrollo del protagonismo y participación popular.

El Comandante Presidente siempre ha sido claro en su posición democrática: la radicalidad democrática depende de la construcción del Estado Comunal, de un modelo no institucional sino del poder del pueblo: los Consejos Comunales, las Comunas, las Organizaciones de Base del Poder Popular constituye el lugar privilegiado de las raíces y la construcción del socialismo. Estado comunal es una querella radica del pueblo con la forma de la democracia representativa, esto es contra una forma de dominación política específica de los ricos o de la burguesía.. Tal vez ésa sea su gran debilidad.

3.- Revitalización de la soberanía e independencia nacional y de la integración suramericana y caribeña:

Chávez con una pedagogía inigualable difunde la historia de la patria y afirma nuestra radical diversidad cultural y étnica y desde entonces, nuestra tradición insumisa, igualitaria es un contenido importante del ser de los venezolanos.

Afianza y fortalece la solidaridad de la Patria Grande y la política internacionalista, unitaria e integracionista. Chávez es un promotor y combatiente eterno por de la integración del subcontinente latinoamericano. Su idea integracionista supera los esquemas de las relaciones entre limitadas a los intercambios comerciales y a la naturaleza capitalista de los mismos: defiende la idea integracionista fundada en lógica de complementariedad y reciprocidad y en un patrón monetario (el Sucre) que no estuviese basado en el imperio del dólar.

El Presidente Chávez asegura la esencia y vitalidad de los procesos de integración regional, y fortalece la lucha por un mundo multicéntrico y pluripolar: impulsa una estrategia geopolítica que desafía y enfrenta el poder del imperio y las finanzas mundiales. Y el resultado de esa política es invalorable: ALBA y ALBA-TCP (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos), UNASUR, la CELAC, el ASA…

Chávez se enfrentó a la política unilateral más agresiva de los Estados Unidos y combatió con fuerza la geoestrategia de la elite imperial y su militarismo o guerrerismo, por eso implemento una política mundial que va desde de la defensa de la Patria Grande a la defensa de los derechos del pueblo palestino y en contra de la invasión de Irak y libia.

Por eso combatió la hegemonía del FMI y el Banco Mundial, de los señores de Davos y amos de las finanzas Mundiales: Chávez fue consecuente con su política de enfrentar la lógica del capital global

El desarrollo de una estrategia mundial despierta la historia de los pueblos de todos los continentes, incluyendo a EEUU y Europa. En Francia, Italia, Inglaterra, España, Grecia, el Medio Oriente, por las plazas y calles de EEUU, se vocea el nombre de Venezuela y del Presidente Chávez. Su muerte ha recibido un tributo a escala mundial.

4.- Reducción significativa de la desigualdad e injusticia social:

Chávez es y fue radicalmente revolucionario y ejecuta un programa de políticas sociales en las áreas de educación, salud, vivienda e infraestructura, que mejoran y mejoraran sustancialmente la vida de la inmensa mayoría de la población. Y lo ejecuta batallando contra la oposición y la lucha desembozada de la oligarquía y desafiando al poder mundial que avanza por todo el mundo imponiendo sus políticas de austeridad, desempleo, pobreza y miseria. Por eso ha sido categorizado, por la izquierda convencional y resignada y la derecha, de asistencialista y populista. El principio de la redistribución de la riqueza es un principio básico de todo gobierno de izquierda. Y el contenido político emancipador de esa política tiene por testimonio el dolor masivo del pueblo por la vida del Comandante Presidente y la voluntad popular que afirma la decisión inequívoca de cristalizar las ideas políticas de Chávez y del Programa de la Patria.

Las misiones y el recién aprobado Sistema Nacional de Misiones, las políticas sociales del gobierno de Chávez, es un amplio programa de políticas públicas en diferentes sectores que asegura el acceso del pueblo y de amplios sectores sociales de la sociedad venezolana a la educación, la vivienda, la salud y al trabajo. Hoy nuestra nación es más igualitaria y más justa. El proceso de erradicación de la pobreza, el hambre, la miseria y el desempleo constituyen avances sociales inobjetables.

Chávez es un líder de una legitimidad democrática incuestionable que definió el socialismo como el eje de su política. La legitimidad de su liderazgo es inimaginable, e inentendible, sino se asume los logros sociales de su política de gobierno. Para la derecha, Chávez “es un botarate que regala el dinero que no es suyo” y para cierta izquierda “sus políticas sociales no emancipan al pueblo”. Chávez se hizo cargo de promover la participación y movilización política del pueblo y de dignificar o enaltecer su vida. Y esas dos estrategias tienen resultados tangibles en ambos campos políticos. En especial, el pueblo asumió que se trata de un ejercicio de gobierno popular, y por ello tenemos logros significativos en política social

—Acceso universal a la educación.
—1,5 millones de venezolanos y venezolanas alfabetizadas.
—13 millones de niños escolarizados y tasa de escolarización de 93,2%.
—La tasa de escolarización en la enseñanza secundaria es 74%.
—La cifra de de estudiantes universitarios es hoy 2,3 millones en 2011.
—El Sistema Nacional Público garantiza acceso gratuito a la atención médica.
—El gobierno de Chávez ha creado aproximadamente 10.000 nuevos centros de atención a la salud.
—Hoy la sociedad venezolana cuenta con 80 médicos por cada 100.000 habitantes.
—En los centros médicos, en los últimos diez años, se han salvado aproximadamente cerca de 2.000.000 (dos millones) de vidas.
—La tasa de mortalidad infantil es hoy de un 10 por mil
—La desnutrición infantil durante el gobierno de Chávez, ha sido reducida en 40%
—Más de cinco millones de niños participan en el Programa de Alimentación Escolar
—La esperanza de vida de la población venezolana es de 74,3 años.
—Más de dos millones de anciano o personas de la Tercera Edad tienen pensión asegurada
—Aproximadamente 2 millones de venezolanos han sido curados de enfermedades oculares, y un número importante de ellos han vuelto a ver o recuperado con plenitud la vista
—La tasa de pobreza ha descendido significativamente a un 26,5% de la población venezolano y la extrema pobreza a un 7%.
—La tasa de calorías que consumen los venezolanos es hoy 50% más alta que en los tiempos de gobierno de la oligarquía lacaya y sus partidos políticos. Y el de carne aumentó en un 75%
—La tasa de desnutrición es hoy del 3%. De acuerdo con la FAO,
—Venezuela es un país que avanza firmemente en la erradicación del hambre
—De acuerdo a la clasificación del Índice de Desarrollo Humano del
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Venezuela está, a escala mundial, en la categoría de naciones con el IDH elevado.
—La desigualdad social en el país, ha sido significativamente reducida.
—Venezuela hoy tiene el índice más bajo de desigualdad social en América Latina.

Chávez se planteó como una tarea de primer orden la solución y superación de las condiciones de vida del pueblo venezolano excluido, empobrecido y ninguneado por la lógica del capital y la barbarie neoliberal: las dimensiones de los alcances sociales de su política anticapitalista y democrática, que hemos relacionado de forma insuficiente, constituyen un testimonio inicial de lo que está por venir. He la trascendencia de lo que nos falta por hacer. Apenas estamos dando los primeros pasos firmes, pasos que la derecha y los críticos acérrimos del chavismo cuestionan fuertemente. Lo que nos falta por hacer es la grandeza de la patria y la emancipación definitiva del pueblo venezolano: “Cuantas cosas han pasado en 20 años, no es poca cosa lo que hemos logrado pero lo que tenemos que hacer es mucho más grande aún”

5.- La Unión Cívico-Militar

Chávez siempre dice que es un Soldado: “Dentro de las cosas que le vida a uno le ha dado, una de las más grandes para mí, ha sido ser soldado”. E inicio el proceso de refundación de la patria con dos fuerte pilares: el pueblo y los militares o el poder militar y el poder popular. La unidad cívico-militar es decisiva, es un pilar fundamental que asegura la estabilidad y gobernabilidad de la patria y el proceso de construcción del socialismo. En una de sus últimas intervenciones políticas visibles, en el acto de juramento del Almirante Diego Molero, deja constancia del compromiso del poder militar y de la unidad cívico-militar: “Todos aquí somos conscientes y sabemos el papel que nos ha tocado jugar en estos años…el gran papel, desde mi perspectiva vital, desde los años setenta, ochenta, noventa, cuando brotó aquí una revolución y nosotros como soldados, estuvimos, hemos estado y debemos estar a la altura de esa revolución…”

6.- De PDVSA y “el excremento del diablo”

Chávez desarrolló una política diplomática y energética por la recuperación de los precios del petróleo o del crudo, el impulso y el rediseño de la Organización de Países Exportadores del Petróleo (OPEP). Y la recuperación del precio del petróleo fue lograda, mediante su propuesta de medidas de control a la oferta del crudo y el cumplimiento o respeto de las cuotas de producción, así como la reducción de los niveles de producción, por los países miembros de la OPEP. Y desde entonces, los precios del crudo están altos y son más o menos justos: el tiempo o ciclo del “petróleo barato” fue cancelado. Hoy el piso del barril de petróleo oscila alrededor de los 100 dólares, el precio del petróleo que favorecía al capital financiero y las potencias capitalistas, se ha derrumbado, y quizás sea así por un largo lapso.

Un nuevo esquema tributario aplicado a la industria petrolera constituye una política clave del gobierno revolucionario. Desde 1999 se inicia ese proceso, al aumentarse las regalías (establecida en 30 % en el 2011), elevar los impuestos aplicados a la industria petrolera y establecer el impuesto a las ganancias súbitas o extraordinarias (en febrero de este año, se modifica esta modalidad de impuesto con la finalidad de elevar la carga impositiva aplicada a los precios extraordinarios del petróleo).

En el año de 2004, el Comandante Presidente acelera el proceso de “soberanía petrolera” y cancela definitivamente la política de “apertura petrolera” de corte neoliberal y subordinada a las corporaciones multinacionales. La nacionalización de la industria petrolera asegura, por ejemplo: el control de las empresas establecidas en la Faja Petrolífera del Orinoco, la estatización de taladros y operaciones extractivas, comerciales y de servicios asociadas a la industria petrolera; elimina las “Asociaciones Estratégicas” que explotaban irracionalmente los llamados “pozos maduros”, y hace posible el nuevo modelo de asociación para explotación del crudo venezolano que otorga a PDVSA la participación mayoritaria en todos los proyectos relacionados con la extracción y explotación del crudo, y en especial los previstos para la “Faja”.

La soberanía petrolera asegura un control de la industria por el Estado/ PDVSA y de nuestra reservas petroleras, las cuales certificadas en 2010, alcanzan la cifra de 296.501 millones de barriles de petróleo, mayor reserva petrolera en el mundo.. Otorga viabilidad a la estrategia de integración regional y de solidaridad. Asociaciones como los acuerdos de Petro Caribe, Petro Sur y Petro Andina definen un rumbo de unidad radicalmente novedoso. Hace posible plantearse y realizar intercambios comerciales con los países de la región que no estén regulados por el dólar (el intercambio de petróleo por bienes).

La política de soberanía nacional y petrolera, constituye la base de posibilidad de un amplio programa de políticas sociales y de crecimiento económico. Chávez cumplió con esos dos requisitos y hoy PDVSA es del pueblo, un instrumento para la soberanía nacional, la integración regional y la ejecución del Programa de la Patria.

La política petrolera de Chávez y las leyes que la blindan definen una estrategia antiimperialista y de confrontación directa con la lógica del capital global y las finanzas mundiales: el sabotaje petrolero, las conspiraciones golpistas, se desataron inmediatamente que es promulgado la “Ley de Hidrocarburos del 2001 (reformada en 2006). La nacionalización de la industria petrolera (2007) y la Ley de Ganancias Súbitas o extraordinarias es un giro radical que pone fin al proceso privatizador del activo o riqueza nacional (el petróleo).

7.- Chávez: hegemonía de la elite imperial, neoliberalismo y crisis del capital global.

Las crisis recurrentes del capitalismo tardío y el colapso del socialismo real tienen dos consecuencias inmediatas: la contraofensiva política, ideológica, económica y militar de la nueva derecha y la redefinición de la hegemonía de la elite imperial o de un nuevo modelo de gobernabilidad que posibilite la sumisión y control de los pueblos y los trabajadores.

Desde una esquina política radical, Chávez asumió el reto de la elite imperial y del desempeño de la lógica del capital global. Y postuló una alternativa al aplastamiento, devastación y al control y administración de la vida por el capital. Alternativa que está, a escala mundial, en proceso de construcción.

En la actualidad, el alcance de las protestas y luchas de los pueblos y organizaciones anticapitalistas, se direcciona a erosionar la legitimidad social y política de la elite imperial, a confrontarse con diversas modalidades de populismos neofascistas y las políticas de mercado. La voluntad política emancipada avanza en propuestas radicales y se desmarca de la cínica resignación de esa “izquierda” que forma parte de las dos derechas y que a lo sumo opone un rechazo tímido o recatado al desmantelamiento cruento del Estado de bienestar o de las políticas sociales estatales.

Cada vez es más nítido, para amplios sectores de la población mundial, que la lucha por la que vale vivir la vida es el modo de vida que se afirma en la idea de la sociedad de la igualdad, la democracia y los bienes comunes.

Entonces, la defensa del proceso de cambio de la sociedad venezolana, es clave y urgente. La idea del socialismo del poder del pueblo significa la posibilidad de cristalizar una alternativa real a la barbarie capitalista y es esencial para la emergencia de una nueva época: se impone, en este lugar del mundo, en Venezuela, reafirmar el compromiso de hacer efectivo y materializar la potencialidad transformadora de los pueblos. El legado de Chávez con pasión: pasión que demanda lucidez teórica y práctica. La sabiduría política escéptica, el inmovilismo político y la resignación cínica, es hoy, más que nunca, absolutamente inaceptable. Reivindicamos y reafirmamos nuestra fidelidad a las tradiciones libertarias universales, a la alianza de los pueblos milenarios con la vida y la militancia activa en nuestros lugares de vida.

La revolución no es un don o bien que se regala para siempre. El derecho radical de la emancipación, a la libertad, es una lucha permanente y así impedir que las victorias políticas y sociales de los pueblos, no sean flores del desierto que el viento se las lleva. La soberanía del pueblo, la emancipación es el bien más preciado y en este tope: la decisión es echar pa’lante con los signos de lo nuevo.

8.- La Idea de Chávez: el Socialismo y el Estado Comunal.

La intervención política esencial de Chávez se decide en dos lugares: reposicionar la idea socialista, después de la debacle del socialismo real, y el redimensionamiento de la historia de la sociedad venezolana. El chavismo es esencialmente la articulación de la idea de la sociedad de los iguales y los bienes comunes y la lectura radical del pensamiento de Simón Bolívar. Y anclado en esa articulación desarrolla políticas que movilizan la contestación política y social a la lógica del capital global y asume, desde la izquierda radical, la crisis del capitalismo tardío.

La idea de Chávez es sinónimo de un pensamiento emancipado, de una teoría luchadora. Pensamiento, teoría a la que no se puede escamotear sus núcleos duros. Teoría que no escapa a las tensiones de toda teoría viva y/o abierta y de un tiempo cargado de crisis e incertidumbres. Quizás sea lo más justo decir que un pensamiento nunca es actual, no es actual porque jamás se hace política radical en correspondencia con la paciencia del concepto: “La teoría no puede darse el lujo de tomarse su tiempo. Los procesos no aguardan. Esa sensación de angustia traspasa la reflexión y le imprime un tono al pensamiento…Los excesos y los desatinos forman parte del equipaje. Importa más que eso, arriesgar una oportunidad de encuentro para forjar el sueño de la emancipación radical”.

Quizás sea necesario decir que no se trata simplemente que no es de este tiempo el hombre Chávez, sino de un tiempo futuro. A contrapelo de ciertas lecturas del Chávez fuera de su tiempo, él es demasiado actual. Y su actualidad se define por el tiempo de la revolución, tiempo que no está predestinado: las revoluciones jamás esperan las supuestas condiciones maduras, sean estas objetivas o subjetivas. La normalidad de la Revolución como lo asumió Marx y lo entendieron perfectamente Lenin y Rosa Luxemburgo, son siempre a destiempo o imponen su tiempo a la dimensión temporal de la vida. Y Chávez supo ver en el aire el tiempo revolucionario que se avecinaba y actuó consecuentemente.

Los logros son un compromiso ineludible, testimonios que demanda la unidad del pueblo y el chavismo, para asegurar o garantizar la continuidad y profundización de la Revolución Bolivariana, así como contribuir decisivamente a las luchas de los pueblos del mundo contra el capital, la devastación ecológica y por la paz de la humanidad.

IV  La querella de la elite imperial y la oligarquía contra la voluntad del pueblo venezolano

La oligarquía lacaya y la elite imperial querelladas contra la voluntad del pueblo venezolano, se aferran al clavo caliente de la desestabilización y la ingobernabilidad. Apelan a la estrategia de hacer sufrir a la economía, a la escasez de los productos básicos de alimentación del pueblo venezolano y al desabastecimiento generalizado. Y desesperadamente, con olas de rumores y masivo soporte mediático, vanamente intentan desencadenar una agitación popular controlada y dirigidas por ellos. El llamado “viernes rojo” o “paquetazo rojo” ha sido su reciente guarimba mediática, para intentar dotarse del aliento político y social que el pueblo sistemáticamente le niega. Penan en pos de lo imposible que “las circunstancias evolucionen a su favor”. Desde sus enclaves de poder económico, financiero y mediático, movilizan su estrecho horizonte neoliberal y agitan el retorno a las coordenadas de la Venezuela sujetada por el imperio, los señores de la guerra y las finanzas.   La principal base que sustenta a la opo­sición está constituida por un sedimento reaccionario y conservador. En los prejuicios po­lítico fundados en el anticomunismo y el culto a la propiedad privada.

Sedimentos y prejuicios que son el resultado de la eficacia ideológica o del sentido del modo de vida capitalista. En ese campo social permeado de dominación social y de control o administración de la vida, se desarrolla un fuerte combate político: ese combate hay que darlo en los hechos, en la práctica; a lo largo y ancho del territorio nacional y exige de procesos de subjetivación política, que se deslinden del fetichismo de la mercancía y las relaciones de dominación, explotación y exclusión social.

La oligarquía lacaya, la elite imperial y su candidato cínico, interpelan a fondo al pueblo venezolano, a toda la nación. “Estamos en peligro, al borde del abismo, “en quiebra total”.

El talante nazi, neofascista de esta interpelación es obvio: no hay antagonismo social, no hay izquierda y tampoco derecha, no hay pobres ni ricos, y menos explotación y exclusión social y elites desafiliadas de la suerte de la sociedad venezolana y de la unidad de la patria. Para la oligarquía, la cuestión es toda Venezuela amenazada por el peligro chavista: allí está el fundamento del modo neofascista de construir una mayoría.

El antagonismo social (la lucha de clases) suplantado por el enemigo chavista, el chavismo peligroso. Esta sustitución tiene por objetivo asegurar, desde ya, la implementación de la “doctrina del shock”. Y dar paso a la ultra política e insertar a Venezuela en el presente de guerra y destrucción del mundo que avanza el poder global y las élites financieras.

Entonces, se impone desde la afirmación del poder del pueblo que no hay un solo país, hay un país divido por la negación capitalista del pueblo, los humildes, los excluidos, los trabajadores y los campesinos: asistimos a la ruptura del principio oligárquico y capitalista que hace efectivo esa división de la sociedad venezolana: los que lo tienen todo y los que no tienen nada o casi nada.

Afirmar que esos dos países existen y que el país portátil está en proceso de extinción, significa hacerse cargo del desacuerdo político en sus precisas dimensiones, y sostener que tal desencuentro plantea, al chavismo, el problema ineludible de avanzar en la construcción de la unidad del pueblo venezolano, y consolidar la independencia de la patria. Esto es, dotar de atributos a la nueva mayoría nacional que hace posible la patria, la nación unida por la puesta en común de la vida.

Diluidas las diferencias entre lo mundial y lo nacional (lo que implica que no estamos más en esas coyunturas en que lo nacional tiene un marco internacional) la cuestión decisiva es la humanidad destrozada y amenazada por la guerra imperial, la devastación ecológica, el impacto destructivo de las finanzas mundiales. Esto es, por la lógica del capital global y la crisis terminal y estructural del capitalismo tardío.

La querella de la elite imperial y la oligarquía criolla contra la voluntad del pueblo es la desesperanza y el terror, y en nuestro caso la guerra civil. El lapsus reciente, de ayer mismo, de “cueste lo que cueste” eliminaremos el peligro chavista, hay que registrarlo con rigurosidad y seriedad.

Ciertamente, hay un plan de desestabilización e ingobernabilidad: las guarimbas y los guarimberos son reactivados recurrente, así como eventual y paulatinamente reemplazados por las bandas de paramilitares y el narcotráfico. En los barrios de las grandes ciudades, los corredores fronterizos y costeros, la derecha intenta consolidar una fuerza político-militar desestabilizadora. Vale la pena anotar que en términos de la guerra asimétrica en los centros urbanos (y en especial los barrios populares) las fuerzas imperiales han avanzado significativamente. Esta modalidad de guerra asimétrica se fundamenta en la suposición de que en los espacios enunciados, se “explota la vulnerabilidad” de la Patria y la Revolución Bolivariana.

En un primer momento, la configuración espacial de las ciudades (a escala del mundo) y los nuevos insurgentes con tácticas de combate no lineales (Hezbola y los Talibanes, por ejemplo) constituyen un riguroso problema que desafía los principios militares de los ejércitos imperiales. En un segundo momento, los intereses geoestratégicos de la élite imperial y su guerrerismo posicionan la perspectiva de la destrucción de naciones (Irak, Libia y Siria constituyen ejemplos paradigmáticos).

Y en este tope, no podemos obviar (desde la izquierda) que las guerras asimétricas en los espacios urbanos son objeto de análisis rigurosos por los centros de elaboración de estrategias militares imperiales. Análisis que tienen por finalidad esencial el diseño y ejecución de operaciones militares simuladas que luego son puestas en prácticas en Irak, Libia, Palestina, Colombia, México, Mali y Siria.

El capitalismo para sobrevivir confronta un crucial problema: sostener la creencia masiva en una época que aplasta las ilusiones y reduce a la nada las expectativas de la “buena vida” y la vida misma. Los operadores políticos del marketing de la oligarquía lacaya, con una eficiente lucha de clases en la sombra, trabajan afanosamente porque el pueblo no asuma la vida, la transformación revolucionaria, ni vote en las elecciones, en correspondencia con sus valores e intereses.

Topados con la querella de la elite imperial y la oligarquía: los chavistas no tienen de otra que tensar el potencial revolucionario del pueblo venezolano. Y la organización como movilización política de ese potencial depende de la unidad del pueblo y del pueblo chavista. Y en ese tope, la unidad es radicalmente una posición de izquierda, revolucionaria.

Comprometidos con el principio del poder del pueblo y con una política anticapitalistas, los Consejos Revolucionarios por la Patria Socialista: asumimos el legado de Chávez y la lucha por lo que nos falta por hacer y el desarrollo del Programa de la Patria.

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