Stella Calloni denuncia acciones del imperialismo contra Venezuela

Publicado: 13 de agosto de 2013 en Noticias

stella_calloni_mincigobveRevela Venezuela complot para asesinar a Nicolás Maduro y Diosdado Cabello

por Stella Calloni

En un clima de amenazas y rumores de la prensa opositora que intenta sembrar incertidumbre y caos, se conoció un plan para asesinar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y al presidente de la Asamblea Nacional (AN) Diosdado Cabello, en un plan supuestamente encabezado por el ex presidente de Colombia Álvaro Uribe y el ya envejecido terrorista cubano-estadunidense de la CIA, Luis Posada Carriles, quien ha perpetrado crímenes de lesa humanidad en Cuba y en América Latina.

El Ministro para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, confirmó anoche la información, señalando además al expresidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti y al empresario en bienes raíces, Eduardo Macaya, integrantes de los grupos terroristas cubano-estadunidenses de Miami, entre los responsables del plan.

De acuerdo con su relato, una de las primeras reuniones se realizó en abril pasado en Miami y luego en Bogotá con la presencia de Uribe, Micheletti, Posada Carriles un oficial colombiano activo, y un oficial de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para iniciar contacto con la derecha venezolana y llevar adelante estas acciones desestabilizadoras.

El pasado 29 de abril se conocieron informaciones de planes subversivos desde San Antonio del Táchira (frontera con Colombia) sobre la gestación de nuevos planes de desestabilización contra Venezuela. En este caso se citó a Eduardo Macaya, quien actuó en el grupo Coordinador de Organizaciones Revolucionarias Unidas (Coru), Omega 7 y Comandos F4, todos de acciones y operaciones terroritas de la CIA estadunidense.

Macaya, ex oficial de inteligencia de los marines, es sospechos del asesinato, en septiembre de 1980, de un funcionario diplomático cubano –Félix García– quien trabajaba en la Organización de Naciones Unidas. En el caso del complot contra Maduro y Cabello, su papel sería el de enlace directo entre la derecha venezolana y Posada Carriles. También se le culpa de reunir los 2 millones y medio de dólares para el plan de magnicidio contra Maduro.

En la lista hay otros personajes, como un tal Julio, también del comando de terroristas F4 (se desconoce el apellido), y un empresario cubano de 80 años, colaboradores de la financiación. El ministro agregó que fue durante una reunión realizada en Panamá donde se habló abiertamente de los planes de magnicidio.

Cabello ya había adelantado esta denuncia, y afirmó que Posada Carriles es un prófugo de la justicia venezolana desde los años 80, culpado de ser autor intelectual del atentado contra un vuelo de Cubana de Aviación que explotó y se desplomó sobre Barbados el 6 de octubre de 1976, con 73 pasajeros a bordo, entre ellos un equipo juvenil deportivo de Cuba.

Posada Carriles, agente de la CIA estadunidense, bajo el nombre de Comisario Basilio, fue parte de la policía política (Disip) venezolana en los años 70 y está acusado en ese país por sus víctimas locales de torturas y asesinatos.

Ya prófugo fue enviado por la CIA al Aeropuerto Ilopango en El Salvador, donde actuó tanto en el tráfico de armas canjeadas por drogas para los contrarevolucionarios que atacaban al gobierno sandinista de Nicaragua desde Honduras, en la guerra encubierta de Estados Unidos contra ese país, como en la represión interna.

En 2000, Posada Carriles fue detenido con explosivos en Panamá junto a otros terroristas cuando intentaba asesinar al ex presidente de Cuba Fidel Castro y al fallecido mandatario venezolano, Hugo Chávez, durante un acto al que concurrirían en la Universidad de Panamá, en el contexto de una Cumbre Iberoamericana celebrada en ese país. Por presiones de Washintgon fue liberado por la entonces presidenta Mireya Moscoso antes de dejar su cargo (2004) y continúa libre y activo en Estados Unidos.

Nosotros dijimos que teníamos algunos datos y algunos nombres y se investigaba quién estaba detrás de esta operación, quién era el vínculo en Bogotá, donde se han hecho más de tres reuniones, dijo Cabello en su anuncio. La respuesta fue: Posada Carriles y Álvaro Uribe, ex presidente colombiano, ligado al narcotráfico y al paramilitarismo en Colombia, sostuvo el presidente de la AN.

No es casual que los dirigentes de (los opositores) Primero Justicia (PJ) y de Voluntad Popular (VP) tengan a Uribe como su principal asesor. Tampoco es casualidad que el ex candidato opositor Henrique Capriles haya ido a Chile a reunirse con un señor que fue secretario del dictador Augusto Pinochet.

La fecha escogida por los conspiradores era el 24 de julio pasado y en el plan se preveía el ingreso desde Colombia a Venezuela de unos 800 paramilitares colombianos de grupos desmovilizados en ese país, encargados de crear terror en distintos lugares, mientras que uno o más francotiradores actuarían contra Nicolás Maduro, a quien llamaban el Baby, y lo mismo pasaría con Cabello.

Así se eliminaba a dos figuras centrales y claves designadas antes de su muerte el pasado 5 de marzo por el ex presidente Chávez. Entre los planes hablaban de unos siete días de enfrentamientos armados para iniciar otro plan mayor.

Por su parte, Maduro, quien mencionó estos planes, dijo que la derecha venezolana recibe órdenes de Estados Unidos para atentar contra los proyectos gubernamentales, atacando al plan oficial Patria Segura y hay pruebas que están llegando y aseguró que se tomarán las medidas necesarias.

Como si algo faltara en este esquema desestabilizador que se agudizó en el año 2011, cuando se conoció la enfermedad de Chávez. Ayer Colombia desmintió oficialmente que Nicolás Maduro haya nacido en Cúcuta, como señalaba un certificado falso que presentó el ex embajador de Panamá en la Organización de Estados Americanos (OEA) Guillermo Cochez.

Este nuevo escándalo demuestra la serie de situaciones, algunas hilarantes, que origina la oposición en sus intentos por deslegitimar a Maduro.

Redes de inteligencia de EU, detrás del desabasto en Venezuela, dicen expertos 

La denuncia de un plan para asesinar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y a otros importantes funcionarios, abrió una investigación que irá hasta los últimos rincones del país, ha prometido el mandatario, quien ha respondido que no me sacarán de las calles.

Funcionarios de cancillería dijeron a La Jornada que el gobierno de Estados Unidos utiliza el marco de una guerra secreta de baja intensidad con operaciones encubiertas con fuerzas especiales y grupos de inteligencia detrás de figuras como las que aparecen complicadas en este último plan descubierto.

A su vez, el ex vicepresidente y reconocido político venezolano José Vicente Rangel sostiene que esta nueva política del gobierno del presidente estadunidense, Barak Obama, corresponde a los viejos esquemas de contrainsurgencia.

Los renovados escenarios geopolíticos y trazados geoestratégicos “tienen una indudable similitud con aquellos que significaron el armado regional de la guerra fría que nos arrebató a los latinoamericanos casi dos siglos de vida independiente”, señala Rangel, una de las figuras más respetadas de la izquierda venezolana, que vivió el golpe fallido de abril de 2002 contra el gobierno del difunto presidente Hugo Chávez en Miraflores.

Deslegitimar al gobierno de Nicolás Maduro, una estrategia en marcha, para lo cual han revitalizado los contactos con todas las derechas regionales, puestas a trabajar y financiadas por las redes de inteligencia de Estados Unidos con el objetivo de desestabilizar no sólo a Venezuela o Cuba, sino a todos los gobiernos que protagonizan una histórica avanzada de integración en el continente”, explicó en su momento el canciller Elías Jaua a La Jornada.

Sociólogos de la organización de investigación REDES comparan en los últimos tiempos lo actuado por la derecha venezolana y los sectores externos a lo que precedió al golpe que derrocó al presidente de Chile Salvador Allende en septiembre de 1973.

Hay un claro retorno no ya de simples derechas, sino fascistas por su metodología, con elementos de mayor violencia e irracionalidad, a lo que se añade la agresividad por la decisión imperial de controlar el mundo y todos sus recursos, lo que se evidencia en el retorno de guerras coloniales, con un poder destructivo inimaginable en otros tiempos, señalan los invetsigadores.

También el tema es que Chávez fue motor y fuerza de la integración, la unidad que encauzó desde un principio y contaría con el cambio en América Latina y la llegada de gobiernos progresistas o dispuestos a importantes cambios en la región y la formación de instancias de integración que son claves ahora.

En Venezuela se demonizó a Chávez con métodos más modernos y sofisticados que los que usaron en Chile entonces y hoy los embates mediáticos contra el presidente Maduro van en la línea de deslegitimarlo, señalan los analistas.

Es la misma matriz: crear la sensación de desgobierno, desacreditar a sus personeros, después de fracasar en los intentos de instalar una gran división en los equipos de Chávez, y los viajes del ex candidato de las derechas, Henrique Capriles Radonsky, para instalar la idea de un fraude y buscar apoyo para desestabilizar al gobierno, señala el grupo de estudiosos.

En lo que va de la administración de Maduro mantienen una de las ofensivas mediáticas más temibles de las que se conozca en el mundo añaden. Recuerdan que esa maquinaria propagandística ­como lo que hicieron en Chile­ predecía el colapso económico, el temor a lo que viene, magnificando el desabasto, especulando sobre la intromisión cubana, etcétera.

De acuerdo con los documentos que manejan en Venezuela se opta por el financiamiento de las ONG conspirativas y la remesa desde 2002 a 2012 es de más de 200 millones de dólares para el financiamiento de campañas desinformativas incrementadas en torno a 40 millones de dólares en cada proceso electoral.

En este caso el tema de desabasto que “ellos mismos provocaron, los sabotajes eléctricos y de todo tipo en el país, así como el sabotaje hormigatratando de infiltrarse en todos los sectores de la vida cotidiana, son los nuevos elementos de la ofensiva que se está ejecutando en Venezuela.

En 2011 y a fines de septiembre de 2012 los planes conspirativos de la estadunidense Agencia Central de Inteligencia (CIA) para impedir el triunfo de Chávez en las elecciones de ese año, incluían a otras agencias extranjeras, a grupos terroristas internos y fuerzas especiales y paramilitares colombianos, venezolanos en el exilio en varios países y en Miami, analiza Jean Claude Duvergel; (Los pueblos, informe 2013).

Sostiene que la oposición venezolana está dirigida desde Estados Unidos que desde antes de que Chávez llegara a la presidencia ya conspiraba abiertamente contra su proyecto y liderazgo. Las elecciones del 7 de octubre de 2012 estuvieron bajo una ofensiva de gran escala con la intervención abierta de funcionarios de inteligencia de Washington, que financiaron, asesoraron y dirigieron a las distintas organizaciones que participaron en la contienda política agrupadas en la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), de Capriles.

Como se hizo en Chile

Hasta el 7 de octubre de 2012 estuvo en Venezuela el coronel (de inteligencia) Richard Nazario, el mismo que era agregado militar de la embajada estadunidense en Caracas cuando se produjo el golpe de Estado de abril de 2002, involucrándose directamente en esas acciones.

Se conoció que desde entonces la embajada de Estados Unidos en Caracas comenzó a realizar compras de grandes cantidades de artículos como alimentos enlatados, agua, toallas, colchones, pasta dental, entre otros, tal y como se hizo en Chile antes del golpe contra Allende, desapareciendo masivamente artículos de los puntos de venta.

Esta fue la base fundamental del desabastecimiento que azotó y aún deja huellas en Venezuela, pero también manejan una serie de cables de Wikileaks que dejan al descubierto ejes y nombres de los conspiradores en Venezuela.

Aplicó la oposición venezolana el proyecto de EU para desestabilizar el país: expertos

Investigadores venezolanos del grupo Jóvenes por la Patria conocieron anticipadamente algunos de los planes previstos para boicotear las elecciones del 7 de octubre de 2012, en las que triunfó ampliamente el fallecido presidente Hugo Chávez, y las acciones golpistas que se desarrollaron la noche del pasado 14 de abril, después de los comicios donde se impuso el presidente Nicolás Maduro.

En febrero de 2012, la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos, en un informe presentando ante el comité de inteligencia del Senado (27 de enero de 2012), definía un plan de lucha en Venezuela a partir de los ejes de profundizar el problema de la escasez de energía y los apagones, trabajar el desabasto (programado por ellos mismos) y el aumento de precio en los alimentos, resaltar los índices de criminalidad y acentuar la denuncia sobre la problemática carcelaria.

Estos ejes temáticos fueron la “fuente de inspiración del plan desestabilizador impulsado por la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

De acuerdo con James R. Clapper, director nacional de Inteligencia de Estados Unidos, el 31 de enero de 2012 se destacaba ya: una vez que la campaña electoral comience, en febrero de 2012, el electorado buscará soluciones para 25 por ciento de la inflación del país, la generalizada carencia de alimentos y la escasez de energía, así como para los galopantes índices de delincuencia y homicidios.

Asimismo, se consideraban prioritarias la conflictividad social y la movilización de calle, lo que no implicaba ignorar los planes de acción directa en lo militar, como operaciones encubiertas, señalan los expertos.

También advierten que en otros trabajos donde se abordaron los preparativos para el escenario no electoral, figuraba “la estrategia para cambiar las actuales relaciones de fuerzas, produciendo gran conmoción o una sucesión de eventos; como puede ser el paro eléctrico por gota o apagones sucesivos que irriten a la población y puedan producir diversos estallidos. Esta estrategia implicaba tácticamente combinar diversas formas de lucha”.

En cumplimiento de estos diseños, la MUD desarrolló en esa coyuntura varios planes, prevaleciendo “las formas de luchas pacíficas y de empleo de los canales institucionales, que se empalmaron con movilizaciones de calle, provocando a la seguridad de Estado y a las Fuerzas Armadas Bolivarianas para que reprimieron y se produjeran detenciones, heridos y muertos. A partir de esta situación se daría el pretexto de nuevas movilizaciones contra la ‘represión’, escalando el conflicto”.

Se esperaba que la agudización de este proceso haría emerger formas violentas de lucha, y finalmente aparecería la lucha armada como justificación”.

Ante esta situación, la MUD preparó movilizaciones masivas hacia Miraflores, el Tribunal Superior de Justicia (TSJ), el Comando Nacional Electoral (CNE) y otras instituciones. También para activar grupos violentos en el seno de las marchas y movilizaciones, promoviendo saqueos y violencia callejera catalizadas por equipos con armas populares (armas cortas, explosivos caseros). Se intentaría establecer el control territorial de algunas regiones y la partición de ciudades como Caracas, Valencia, Barquisimeto, Maracaibo y San Cristóbal.

Otro de los aspectos citados en este “decálogo, donde el imperio se ha empleado a fondo, se refiere a las operaciones sicológicas y a las distorsiones informativas, siendo el eje que sincroniza el mayor esfuerzo, el foco dinamizador del conjunto de las acciones. Tales actividades encuadran con temas generadores de conflictos y se aprovecha cualquier acto circunstancial. Cualquier hecho o suceso se le da un sentido que originalmente no poseen a través de extrapolaciones, proyecciones, generalizaciones y otros.

Así, las campañas fueron duras, con diversos sabotajes, incluso produciendo deterioro e insuficiencia de los servicios públicos. Entre otros elementos claves para confundir y asustar a la ciudadanía, como cuestionamientos y críticas al CNE o vincular al gobierno con el narcotráfico y el terrorismo, , nexos con estados forajidos y ejes del mal; burocratismo y corrupción, para erosionar la legitimidad del proceso bolivariano y en particular el liderazgo del presidente Chávez, cuya enfermedad fue cruelmente explotada en esas circunstancias, por la oposición y los medios.

Se intentó cambiar la correlación de fuerza electoral, promoviendo un clima de incertidumbre y angustia permanente en la población, magnificando fallas u omisiones en la gestión pública, que por otra parte el propio Chávez había expuesto en sus nuevo proyecto gubernamental; el Plan de la Patria.

Incluso se preparaba a la opinión pública para una salida violenta, que adopta en la actual coyuntura formas de intervención de fuerzas especiales en operaciones encubiertas señalan los expertos.

Por supuesto la guerra de rumores, mentiras y falsificación en algunos medios, formaron parte de una “verdadera guerra” donde sin fronteras, principios ni escrúpulos, se actuó contra el presidente y el pueblo venezolano”.

Buena parte de todo esto no pudo ser aplicado ante el triunfo del presidente Hugo Chávez Frías el 7 de octubre de 2012, después de una campaña en la que no escatimó sacrificios ya que estaba ante el agravamiento de su enfermedad, que lo llevó a la muerte, el 5 de marzo de este año.

“El presidente sabía lo que se estaba jugando en Venezuela y dio su vida. No descansó un momento para derrotar los planes enemigos, porque sabía lo que significaba para el pueblo, cualquier vuelta atrás”, dice al final de un trabajo de Jóvenes por la Patria.

EU y la derecha emprendieron un golpe continuado en Venezuela

El dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) Jorge Rodríguez llamó el golpe continuado a las acciones de todo tipo planeadas por Estados Unidos y la derecha venezolana desde que Hugo Chávez Frías accedió a la presidencia, y enmarca en esta metodología a la violencia opositora que se desarrolló entre el 15 y el 19 de abril pasado dejando muerte y destrucción o el último plan para asesinar al presidente Nicolás Maduro y otros funcionarios.

La conspiración civil y militar que no logró el objetivo (en el golpe del 11 de abril de 2002) por la acción popular y el rechazo que se generó en la oficialidad, no terminó ahí. La semilla no murió y en la medida en que Chávez cumplió las promesas de su programa se definió una hoja de ruta que conducía a la ruptura del orden constitucional y al desconocimiento de la legitimidad del gobierno, señaló José Vicente Rangel.

En los últimos tiempos se promovió un clima de incertidumbre y angustia permanente en la población. La acción mediática de la oposición intentaba preparar a la opinión pública para una salida violenta, que preveía formas de intervención de fuerzas especiales en operaciones encubiertas señaló Rangel.

Para las operaciones encubiertas en Venezuela el imperio cuenta con fuentes de reclutamiento de personal entre paramilitares colombianos, mercenarios extranjeros, miembros de corporaciones privadas, sectores armados de algunos grupo de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) ya conocidos en el país. También se mencionan equipos de policías en algunos Estados, miembros de las diversas empresas de vigilancia privada; los militares de la Plaza de Altamira (grupo golpista) y del Frente Militar Institucional, en que se han agrupado.

Durante las elecciones de 2012 la embajada estadunidense contrató vehículos blindados para apoyar el movimiento de sus funcionarios en varios Estados del país”, señaló el analista Jean Claude Duvergel en su trabajo Los Pueblos (Informe 2013). Lo mismo sucedió en abril de 2013.

Duvergel citó a Venevisión que relacionó esta actividad de los funcionarios con una compra que curiosamente realizó Globovisión en esos momentos de chalecos antibalas y máscaras antigás, preparándose para los planes violentos de la oposición ante el seguro triunfo de Chávez.

Se creó un centro de monitoreo en la casa del diplomático James Derham, y para atender ese centro llegó al país el especialista en información tecnológica David Mueller, quien había estado en la embajada de Estados Unidos en Caracas durante 2010”.

Los datos aportados sobre las actividades de los funcionarios estadunidenses-entre ellos Robín Diane Meyer y Darnall Stewart- demuestran que los diplomáticos incrementaron reuniones por separado con los directivos de las organizaciones políticas Nuevo Tiempo, Primero Justicia y Acción Democrática.

En los últimos meses de 2012 se realizaron reuniones en la residencia de la funcionaria Kelly Keiderling-Franz, con representantes de todo los dueños de medios opositores.

El 2 de abril de 2013 se conoció el plan de la Agencia Internacional para el Desarrollo (Usaid) para poner fin al gobierno de Chávez.

Citando documentos secretos de Wikileaks se detalla cómo el embajador William Brownfield, ahora subsecretario del Departamento de Estado, tenía previsto poner fin al chavismo.

Brownfield estuvo en agosto de 2004, cuando el referendo revocatorio promovido por la oposición con un amplio apoyo de la misión estadunidense y fue enviado por el ex presidente George W. Bush para asumir el cargo de embajador en el país.

El diplomático elaboró un plan de cinco puntos para terminar con el chavismo en el mediano plazo. En ese documento secreto, enviado a Washington el 9 de noviembre de 2006, recuerda las directrices establecidas dos años antes bajo el nombre de “El objetivo de la estrategia: Fortalecer las instituciones democráticas; Infiltrarse en la base de la política de Chávez; dividir el chavismo; proteger negocios vitales para Estados Unidos ; aislar a Chávez internacionalmente”, revela el documento de Wikileaks analizado por Agencia Pública.

Entre 2004 y 2006, la Usaid realizó diversas acciones para llevar adelante la estrategia de Brownfield, donando unos 15 millones de dólares a más de 300 organizaciones de la sociedad civil. Y a través de su Oficina de Iniciativas de Transición (OTI) -creada dos meses después del fallido golpe de Estado- dio asistencia técnica y capacitación a las organizaciones y las puso en contacto con los movimientos internacionales.

El documento explica que “desde la llegada de la OTI se formaron 39 organizaciones con foco en el advocacy (convencimiento). Muchas de estas organizaciones son el resultado directo de los programas y financiamiento de la OTI”.

De estos planes nacieron nuevas ONG, grupos juveniles como “Juventud Activa Venezolana Unida (JAVU) Movimiento 13 y Operación Libertad que protagonizaron entre el 15 y 19 de abril las llamadas guarimbas como se les denomina en Venezuela a las acciones violentas de calle, con fines desestabilizadores.

La violencia de abril estaba preparada para llevar a una ofensiva mayor , con gravísimas consecuencias para el país, señaló el informe del Foro Itinerante de Planificación Popular.

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